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domingo, 24 de agosto de 2014

Plagas


 ¡ Una plaga!, gritaba la gente cuando cientos de insectos revoloteaban bajo los focos que iluminaban el paseo de Miraflores. ¡Una plaga!, gritaban los asistentes al espectáculo de danza que se celebraba junto al Molino de San Antonio mientras miles de “polillas” dificultaban el desarrollo de la actuación.

 “La culpa es de tanta maleza que hay en el río”, “Los ecologistas que no quieren que se fumigue y los bichos nos van a comer”, “Castigo Divino”, “No si al final esto se va a llenar de víboras, escorpiones y murciélagos ("noticia" del ABC), cada cual según sus prejuicios...  Ajena a estos comentarios una niña juega con ellas, dice que son hadas

Este verano hemos sido testigos de varias eclosiones de efémeras, un tipo de insecto cuya fase larvaria es acuática y que, a veces, emergen en grandes cantidades para reproducirse y morir a las pocas horas, de ahí su nombre (efémeras-efímeras). En concreto la protagonista de las espectaculares concentraciones que han sucedido este verano en los alrededores de los Sotos de la Albolafia es la efémera Ephoron virgo. Reconocible por las alas blanquecinas, de unos 15 mm de longitud, con dos o tres colas (cercos) según sea macho o hembra y su costumbre de emerger recién puesto el sol. En algunos lugares de Europa se la conoce como “maná blanco” al proporcionar las masivas eclosiones abundante alimento a los peces y cebo para los pescadores. En agosto de 1990 la especie fue noticia en Alemania cuando millones de ejemplares llegaron a alterar el tráfico al ser atraídas por la iluminación de los puentes que atraviesan el Rin. Fue, sin embargo, una buena noticia ya que la Ephoron Virgo se había extinguido de este gran río en los años cincuenta y su reaparición fue síntoma tanto de la recuperación de la calidad de sus aguas como del restablecimiento de una pieza importante del ecosistema fluvial.
Quizás, y sin saberlo, los bailes tradicionales a las orillas del Guadalquivir celebraron la reaparición aquí del maná blanco imitando a los festejos en honor de este insecto de algunas ciudades ribereñas de Alemania. Una fiesta dedicada a los ciclos biológicos, en los que se entrecruzan la vida y la muerte.

El próximo verano esperaremos de nuevo a la eclosión de las efémeras pero esta vez con las luces apagadas, para verlas resplandecer con luz de la luna, confundidas con las estrellas. A obscuras, para cuidarlas, para no confundirlas y crean que la proyección de la luz sobre el suelo es el reflejo del agua y frustrar así una breve pero intensa vida.

Notas:
La foto de la entrada es de Juan Manuel Sánchez.
No estoy completamente seguro de la identificación de la especie, se agradece corrección en el caso de que esté equivocado.
Ephoron virgo es cada vez más escasa debido a la polución de los ríos y la contaminación lumínica, ya que la luz polarizada es una autentica trampa para la especie.

1 comentario:

Rafa Gómez dijo...

Enhorabuena. Muy poético el texto y ayuda a mirar con otros ojos estas "plagas"